LA CARNALITUD EN TORNO AL DEPORTE MÁS HERMOSO DEL MUNDO

miércoles, julio 05, 2006

Que NO gane Italia

A ver Luigi: villamelón es aquel que habla de lo que no sabe, según entiendo. Francamente, desde mi punto de vista, dudo que eso exista en este foro, porque los comentarios de todos los amigos que aquí juegan a técnico de la selección nacional, expresan lo contrario, y como el arte que representa este deporte “espectáculo”, está ligado a la subjetividad de sus beneficiarios directos, pues resulta interesante y diverso tu punto de vista.

Acá he leído a simpatizantes del futbol argentino, brasileño, alemán, francés, inglés y de tu gusto, el italiano. Asimismo a detractores y simpatizantes de Lavolpe. Es decir, somos un foro abierto y transparente, pero ¿villamelones?, ¿hijos bastardos del lugar común?

Con todo respeto: No mames, amigo. ¿qué pedo con esa soberbia, pretendiendo vernos por abajo del hombro al resto de los participantes solo porque Italia ha avanzado?

Lo simpático del caso es que haces una apología exacta de lo que siempre se le ha criticado a las selecciones italianas, esta bien, es de tu gusto, y te cito: “en una defensa llevada casi a la perfección”; otro comentario es: “de despliegue físico y relevos defensivos, de marcación puntual y contragolpes”. Esto no se llama de otra forma que catenaccio.

Ahora, tu servidor afirma -y sigo asegurándolo- que los italianos son unos malditos vagos. Son como esos jugadores callejeros, de barrio puro, que sólo pasan su tiempo refinando la técnica, sin hacer ni ocuparse de otra cosa, que cuando juegan observan, analizan y encuentran la debilidad de su contrario, esperan agazapados, y dan un piquete final, mortífero, y luego del partido se fuman un purote a lado de una botellota de vino: la mismísima cosa nostra. Acéptalo, son los rudos del futbol, el lado oscuro.
La otra parte del análisis corresponde a lo que el futbol debe representar para cada quien como espectáculo, que eso es: ¡UN ESPECTÁCULO!

Desde mi punto de vista, que con seguridad difiere del tuyo, el juego de ayer estuvo mejor que los anteriores de Italia, pero el segundo tiempo y los tiempos extras estuvieron insufribles y sólo los últimos tres minutos fueron lo mejor, es decir, hasta que cobró vida lo que representa el orgasmo de este deporte: los goles.

Es ahí en donde se plantea el pedo. Si el clímax de nuestro amado deporte son los goles, el sistema italiano juega a llevar los marcadores a su mínima expresión, quizá sin verdaderamente proponérselo ¡eh! Porque parece que ellos, más pragmáticos que el resto, juegan a ganar, no necesariamente a meter goles, pero que si te pueden clavar seis pepinos, te los hacen.

Así pues, los italianos son los maestros de la defensa, de la incomodidad al contrario, de la destrucción, del certero y veloz contragolpe, esto mismo tu lo reconoces. Históricamente, cuando Italia mete primero el gol, se jodió todo, la ostra se cierra más y la oportunidad de que se vea otro gol se reduce.

Pero ¿qué ha pasado cuando a Italia le meten primero un gol? Se abren… y entonces, si el equipo al que enfrentan tiene orden y es de jerarquía, les pueden pasar por encima, pero si los azurri empatan, vuelve a comenzar el juego.

Así pues, cualquier equipo que enfrente a Italia, sabe mejor que nadie a qué se va a enfrentar y que el objetivo es más claro que el agua: “a tumbar esa muralla, sin que te vulneren”.

Al final, por el fin de los horrorosos 0 a 0, que no gane Italia y si por esto me quieres calificar de villamelón, está bien, me viene guango.