Siempre es lo mismo con los italianos

Ya se veía venir, lo advertí en el post anterior: Milan y Liverpool mostraron extrema precaución desde el pitazo inicial de la final de la UEFA Champions League, y como consecuencia de esto se vieron pocas llegadas en el primer tiempo, sobre todo por la excelente aplicación defensiva en el medio campo, especialmente de los ingleses, quienes cumplieron con el importante objetivo de neutralizar a los motores milanistas, Kaká y Seedorf, los cuales pasaron de noche durante casi todo el partido.
Sin embargo, el Milan casi siempre corre con la misma suerte: a unos cuantos segundos del final del primer tiempo, un tiro libre que no tenía absolutamente nada rebotó en el cuerpo (yo digo que en el brazo) de Inzaghi, ahí se escribió la historia. El amargo recuerdo de la final de Estambul de hace dos años —cuando tuvo lugar el milagro de los Reds, al remontar una desventaja de tres goles del Milan— parece significar ahora un simple accidente en la historia triunfadora del club "rossonero". Una vez que los de Ancelotti se hacen presentes en el marcador es casi imposible darles la vuelta, el Liverpool lo padeció esta vez. A pesar de haber tenido el control del balón la mayor parte del tiempo los ataques rojos fueron estériles, el gol del descuento llegó demasiado tarde y la historia del 2005 no se repitió.
Francamente fue una final desnatada, por lo menos de menor calidad a las vistas en las últimas dos ediciones —incluyendo el primer capítulo entre estas dos oncenas—, con un equipo campeón que pareciera no merecerlo y un subcampeón que se sintió derrotado desde el primer gol recibido. El marco suena muy semejante a lo vivido en el mundial del 2006, donde un equipo italiano estuvo igualmente involucrado. Maldini vuelve a alzar otra "orejona" (tal vez la última en su carrera) mientras el resto del mundo se siente insatisfecho con lo visto en el campo. Así ha sido siempre Italia, así es el futbol.
A pesar de toda la amargura y la ardidez por haber perdido una apuesta, la verdad es que el Milan es un digno campeón, no sólo por el desempeño en este partido sino por lo demostrado en todo el torneo.
¡Felicidades Milan! ¡Felicidades Maldini! ¡Que chingue a su madre Berlusconi!
Saludos

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