No es deporte de apreciación...
Nada de soberbia, camarada Fernando, o nada por lo menos que supere o se distinga de la expresada en este foro, en el que todo mundo le mete jiribilla a sus comentarios —y a sus insultos— para calentar la situación, y se alardea de lo lindo con esto y con aquello. El término villamelón es del todo usual, moneda corriente, que está en la punta de la lengua en toda discusión deportiva, y estoy seguro de que si lo hubiera lanzado al calor de unas chelas, habrías entendido que es pura guasa, un poco de fuego para subir la temperatura en los momentos decisivos del mundial.
Pero defiendo el punto principal de mi choro altanero: todos, desde Menotti hasta los honorables participantes de este foro, aseguran que Italia juega horrible, para lo cual no aportan mayores argumentos que lugares comunes ya demasiado manoseados. “Horrible” además es una categoría estética, que no está claro si necesariamente inclina la balanza cuando se trata de futbol, pues no estamos frente a un deporte de apreciación, como los ejercicios a manos libres de las gimnastas. Quizás aquí la pregunta importante es saber qué diablos significa jugar “bien”. ¿Ganar o dar espectáculo? (Aunque, claro, no están reñidos). Pero ¿de qué sirve decir, como le pasa a México en todos los mundiales, “jugamos como nunca y perdimos como siempre”, o peor, “dimos un gran espectáculo pero estamos de vuelta en casa”? Para los italianos está claro que el criterio es ganar, cueste lo que cueste, de allí que se manejen bien donde se deciden los partidos: en las áreas, al defender y al meter goles.
Pero por otro lado, y aun desde el terreno de la apreciación subjetiva de lo que es jugar “bonito”, es evidente que quien dice que Italia juega horrible no es capaz de apreciar ciertos fundamentos del futbol como son la defensa, el toque fino y el dominio del balón, o dado el caso, las atajadas y colocación del portero.
Por lo demás es ridículo pretender que Italia sólo ha jugado bien los últimos tres minutos del tiempo extra contra Alemania. Desde el primer partido contra Ghana mostró a lo que venía al mundial, y lo ratificó contra la República Checa. Si hubo partidos grises (pero ¿que equipo no los tiene, y sin embargo, no hay que olvidar que por ejemplo a Ucrania le ganó 3-0), también se debe a que el objetivo de equipos como Italia, o para el caso Francia (que juega parecido a la azzurra, con el genio indiscutible de Zidane), es avanzar, ser competitivo y protagonista, y no un mero animador, una selección, que sí, puede dar mucho espectáculo pero muy pocas nueces.

Quizá la belleza haya que buscarla en otro lado...

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